Pasear a tu Caniche por ciudad: cómo evitar que se estrese (y ladre a todo)
El Caniche es una raza despierta, sensible y muy pendiente de su familia, y eso hace que la ciudad le exija más de lo que parece. Aprende a leer sus señales de sobrecarga, a gestionar el ladrido de alerta y a diseñar paseos urbanos que le dejen tranquilo en lugar de saturado.
La acera es una selva de asfalto
Pasear a nuestro Caniche por la ciudad parece fácil hasta que lo intentas un martes a las siete de la tarde. Bajas a la calle, le pones la correa, das dos pasos y de repente: un patinete eléctrico le pasa rozando, un autobús frena de golpe, pasa otro perro a medio metro, y una señora que no conoces de nada se agacha a tocarle sin preguntar. No es que te vigile, es que nos pasa a todos. Me ha dado ansiedad a mí solo de pensarlo. Va, que los humanos somos nosotros.
La ciudad satura a cualquiera. Imagínate a tu perro. Él no es nervioso por naturaleza, pero sí es extremadamente perceptivo. Lo huele, lo escucha y lo siente absolutamente todo. Imagínate estar en un entorno que no es el tuyo y estar genéticamente programado para estar atento a todo.
Si no le acostumbras a la ciudad con cabeza, el estrés asoma rapidísimo de dos maneras. O bien se bloquea (se pega a tu pierna, va rígido y ni huele el suelo), o bien se convierte en una alarma con patas y le ladra a todo lo que se mueve. No te culpes si pasa, no tienes un perro malo, tienes un perro saturado, nada que no se pueda arreglar con cariño, tiempo y dedicación, y de esto nos sobra, ¿cierto?
Te cuento cómo he conseguido yo que los paseos por el asfalto dejen de ser una tortura.
Qué le pasa por la cabeza entre los coches
Si te paras a pensarlo, es lógico. Nuestro Caniche está en el podio de las razas más inteligentes. Su cerebro va a mil por hora y no lo vamos a cambiar por más que queramos. Está continuamente analizando y clasificando estímulos. En una acera llena de gente, ruido y motos, su procesador (y el tuyo) tiende a sobrecalentarse.
Préstame atención con esto. Tienes que aprender a leerle antes de que explote.
Ojo aquí si tu perro hace esto en el paseo:
- Empieza a ladrar de forma aguda a cosas concretas (una bici, un señor con bastón) y le cuesta callarse aunque hayan pasado de largo.
- Llevas su premio favorito (frankfurt, salchicha) y cuando se lo ofreces, ni lo mira. Eso es bloqueo por estrés puro y duro.
- De repente pega saltos y muerde su propia correa con rabia (esto es pura frustración acumulada soltando presión).
- Va jadeando con la lengua fuera aunque no haga calor, y va tan tenso que no se para a oler ni la base de un árbol.
¿Te has sentido identificado con algo? Si la respuesta es negativa: enhorabuena. Si la respuesta es positiva: no es que sea adivino, es que he pasado por ello.
Métete esto en la cabeza: cuando tu Caniche ladra a una bici como un loco no está siendo maleducado. Su cerebro le está diciendo que eso es una amenaza, y te está avisando. Nuestro trabajo no es pegarle un grito para que se calle, es enseñarle que una bici no es una amenaza. Recuerda que es su instinto.
El truco de la "distancia de seguridad"
A ver, que tampoco es que tengas que irte al campo a vivir para que no vea coches. Pero no puedes pretender que ignore un patinete si le pasa a 10 centímetros.
Tienes que trabajar a distancia. Yo lo hago así:
- Aléjate: En vez de meterle por la acera más estrecha, vete a una plaza abierta o a un parque desde donde se vean los coches o las bicis a 20 o 30 metros de distancia.
- Premio al canto: Cuando pase una bici a lo lejos, antes de que tu perro se tense o ladre, hazle un ruidito. Si te mira a ti en lugar de a la bici... ¡premio al canto!
- Haz de escudo: Cuando no te quede más remedio que pasar por un sitio estrecho, métete tú siempre entre la calzada y tu perro. Hazle de escudo físico. Así se siente protegido.
- Poquito a poco: Hacemos esto 5 minutos al día, y ya. No me lo tengas media hora mirando el tráfico porque se va a volver loco de atar.
Insisto, poquito a poco. No consiste en pasar de 0 a 100. Consiste en progresar cada día. Todo aprendizaje conlleva un progreso. Esto aplica para él, para ti, para mí y para todo. Querer correr es contraproducente y conseguiremos el efecto contrario.
El temido ladrido de alerta
Ya lo sabemos. Nuestro Caniche lleva en el ADN lo de comentar todo en voz alta. Avisan si suena el ascensor, si pasa un pájaro y si vuela una mosca. Pero en medio de la calle, que te ladre a todo el mundo es un drama.
¿Qué solemos hacer nosotros los humanos cuando ladra? Tirar de la correa y gritarle: "¡NO! ¡Cállate!".
Error de novato. Si él ladra y tú le gritas, él piensa: "¡Genial, mi humano está ladrando conmigo, hay peligro!".
Qué hago yo cuando ladra a algo:
- Giro de 180 grados y me lo llevo en la dirección contraria. Aumentar la distancia baja el miedo automáticamente.
- En cuanto se calla, premio y fiesta.
- Y olvídate de usar collares antiladrido. Un Caniche es muy sensible y cuentista. Si le pones uno de esos, vas a crear un perro aterrado por salir a la calle.
Parecerás un rarito en la calle haciendo quiebros y movimientos extraños. Y qué más da. Lo haces por él. Mejor dedicarte un breve tiempo en enseñarle para poder disfrutar de sus paseos a estar toda la vida sufriendo cada vez que salga. Llámalo inversión.
Diseña un paseo inteligente (huye de los escaparates)
Nosotros salimos a ver tiendas y escaparates, él sale a oler meados y árboles. Si te lo llevas de paseo de compras por el asfalto 40 minutos, vas a volver con un perro reventado mentalmente.
Intenta ir a tiro hecho:
- Baja a la calle y vete rápido por las calles más tranquilas y menos transitadas que conozcas.
- Llega a un miniparque, una plaza con árboles o un trozo de césped. Ese es el oasis. Quédate ahí 20 minutos. Suelta trocitos de frankfurt en la hierba para que olfatee (eso le relaja muchísimo).
- Vuelve a casa rápido por el mismo camino aburrido de antes.
El asfalto para los coches. Los árboles para nuestro pequeño.
Si tu perro tiene tanto pánico que intenta cruzar carreteras, salir huyendo o no puedes sacarlo ni a la acera sin que tiemble de forma brutal, deja los blogs de internet y llama a un etólogo profesional o a tu veterinario. A veces necesitan algo de ayuda externa.
Guía de chismes para ciudad
No hace falta mucho, pero si paseas entre asfalto y coches, el equipo de paseo tiene que ser seguro. Nada peor que un perro que se asusta, da un paso atrás, se quita el collar y sale corriendo hacia la carretera. A mí me da un infarto.
Yo voy a tiro hecho con esto:
- Arnés en Y antiescape: Básico y obligatorio. Especialmente si tu Caniche es toy o mini y tiene el cuellecito fino.
- Correa fija de unos 2 metros: Olvídate de correas extensibles (Flexi) en la ciudad, que son un peligro y un trasto para controlar al perro rápido en un paso de cebra.
- Riñonera pequeña: Las manos las necesitas para la correa, así que llévate los premios guardados en la cintura para usarlos sobre la marcha.
Si estás buscando un arnés, pásate por nuestra sección de productos: elige el mejor arnés o echa un vistazo rápido a nuestro comparador de arneses para ver los modelos exactos que yo uso en mi casa.


